El objetivo principal de un estudio de vida útil (o vida media) en los alimentos es determinar el
periodo de tiempo en el que un producto permanece seguro (inocuo) y mantiene sus
características de calidad (sensoriales, físico-químicas y nutricionales) bajo condiciones de
almacenamiento y empaque específicas establecidas por el fabricante. Esto permite establecer
una fecha de vencimiento o consumo preferente. Determinar correctamente la vida útil es clave
para proteger la salud y reducir desperdicios.
Una vez que los resultados se encuentran fuera de especificaciones el tiempo de vida ha llegado a
su fin y se considera que el producto es aceptable hasta la última fecha de evaluación donde se
obtuvieron resultados dentro de especificaciones tanto organolépticas como microbiológicas.
Si se desea extender la vida de un producto se recomienda revisar la formulación y factores como
el pH, actividad de agua (aw), contenido de sal o azúcar, contenido de aditivos como preservantes,
contaminación microbiológica, métodos de procesamiento, los materiales de envasado que deben
limitar la permeabilidad al aire y a la luz, uso de atmósfera modificada, condiciones de
almacenamiento donde no se debe interrumpir la cadena de frío siendo el rango de 0 a ≤ 4.4 °C el
adecuado para productos refrigerados.