En este estudio se midió la distancia de dispersión de cada alimento en polvo desde el punto de caída inicial. Los investigadores descubrieron que la mayoría de productos se elevaron formando una nube tras caer transformándose en una nube de partículas sobre la mesa experimental que se extendió lateralmente al área circundante. Los resultados demostraron que los polvos se dispersaron a distancias que oscilaron entre 0,5 m y más de 5 m.
Ya que la dispensabilidad del polvo está relacionado con su distancia de dispersión, los investigadores recomiendan que los productores de alimentos agreguen los polvos desde la posición más baja posible para controlar la redispersión y así prevenir el contacto cruzado de alérgenos.
Para mas detalles visita: https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0260877425003826?via%3Dihub

